En agosto del año pasado cobró fuerza el rumor de la creación de un proyecto de ley que permitiría el libre acceso a la información por parte del ciudadano y que garantizaría la transparencia informativa.
Un mes después, en septiembre, se filtró el borrador del anteproyecto de Ley. Una filtración curiosa pues, precisamente, no es que sea la mejor manera de comunicar los primeros pasos de una Ley que aboga por la libertad informativa y el derecho a saber del ciudadano.
Entre los puntos más destacados del anteproyecto destacan las limitaciones al acceso informativo en ciertos aspectos en los que pueda perjudicar, por ejemplo, a la seguridad nacional. Además, se excluye del concepto de información pública aquellos documentos inacabados, en fase de elaboración o borradores.
No parece, según vemos lo puntos de su anteproyecto, que esta Ley vaya a suponer un punto de inflexión importante de cara al libre acceso del ciudadano a la información administrativa de interés. Una información que a menudo puede parecer que carece de interés informativo pero que, sin embargo, suele poner entre la espada y la pared a algunos sectores de la administración pública.
Un ejemplo de ello, a nivel nacional, es la situación que aún vive la Comunidad Valenciana con la trama Gürtel y el nublado informativo que campea por las oficinas de la Generalidad. Una información que bien podría y debería estar disponible para la consulta de cualquier ciudadano valenciano sin ningún tipo de traba que se oponga a su libre acceso, sin ni siquiera tener que pasar por el filtro periodístico.