viernes, 28 de enero de 2011

El contraste de la información: un servicio exigible

En la facultad de periodismo, desde el primer día, desde la primera asignatura, desde la primera frase del profesor, insisten en la importancia capital que tiene contrastar datos y opiniones para informar con la mayor amplitud y objetividad posible. Tomar la información sólo por una parte “implicada” provoca una elaboración de la noticia desde el enfoque que transmite esa parte, desconociendo y, por tanto, omitiendo el posible enfoque contrario.

El periodismo es un servicio público y como tal, además de responder en diversidad de contenidos, debe responder en calidad informativa. Por muy autorizada que sea la voz, la fuente, no se puede informar o reconstruir hechos sólo en función de ella. Y menos en términos absolutos. Existe un contexto y, seguramente, también exista una segunda parte que merece, por lo menos, la oportunidad de explicarse.

Existen los ejemplos de un falso acusado por el supuesto asesinato de su hijastra en Arona (Santa Cruz de Tenerife), que ha pasado un calvario “que le va a costar olvidar” porque los medios, utilizando a un médico como fuente, le juzgaron como “presunto asesino” antes de que llegara el juicio y la autopsia. Los medios provocaron que la población de Arona se echara encima del falso acusado, quien, tras demostrar su inocencia, asegura que emprenderá acciones legales contra “todo el que haya vertido mierda”. Normal.

Todo pasa por el interés empresarial de aumentar la producción informativa día tras día. Esto provoca que la calidad informativa disminuya y, cada vez más, se cometan más errores “periodísticos” que desembocan en situaciones desafortunadas como la mencionada anteriormente.

El periodismo no debe olvidar su función como servicio público, el contraste de información debe constituirse como un servicio exigible por la audiencia.

viernes, 21 de enero de 2011

Palomares y su manchón imborrable

En 1966, sobre la provincia de Almería, cayeron cuatro artefactos radiactivos consecuencia de un choque entre dos aviones militares norteamericanos. Rápidamente se rescataron tres de las cuatro bombas, la cuarta tardó más de 80 días en salir a flote. Un mes antes del rescate de la última bomba, a principios de marzo, el ministro de turismo del época, Manuel Fraga, tuvo que demostrar que no había riesgo el hecho de bañarse o pescar en esas aguas almerienses, por ello, acompañado por el embajador norteamericano Angier Biddle, se bañó en la playa de Quitapellejos en la pedanía de Palomares.

Hoy día, 45 años después del desastre aéreo, todavía se habla del plan del gobierno almeriense para comprobar la más que posible contaminación que puedan tener los terrenos de Palomares y sus alrededores. Por un lado, la construcción ha hecho caso omiso de la recomendación de las autoridades que pedían que no se removieran las tierras para que retuvieran la radiación. Por el otro, el ayuntamiento anuncia un plan de expropiación y análisis de terrenos que las organizaciones ambientalistas consideran insuficiente: “expropiar siete hectáreas para analizarlas es irrelevante teniendo en cuenta que son 266 hectáreas las que se estiman como contaminadas”.

Según el alcalde de Cuevas del Almanzora (localidad a la que pertenece Palomares), Jesús Caicedo, la gente de Palomares sólo quiere que se lave la imagen del lugar después de tanto tiempo. Sin embargo, casi medio siglo después, habría que considerar si las autoridades locales están adoptando las medidas necesarias para conseguirlo o se conforman con el añejo chapuzón de un ministro casi olvidado.

domingo, 16 de enero de 2011

Sobre CNN+ y un cierre controvertido

“Siendo fieles a nuestro slogan, Está pasando, lo estás viendo, nos despedimos con una última noticia, una mala noticia: CNN+ se apaga para siempre. Adiós”.

Así cerraba su emisión el canal informativo de televisión. El presentador, Benjamín López, fue el encargado de comunicar la noticia respaldado en los últimos minutos por una decena de compañeros que aparecieron en pantalla para dar cara a aquellas ilusiones y sueños rotos que no tuvo en cuenta “una decisión empresarial que sólo entiende de cifras puras y duras”.

El canal nació en enero de 1999, producto de un acuerdo entre Sogecable y CNN Internacional. Hasta 2008, su emisión era exclusivamente para la plataforma de pago, sin embargo, con la entrada de la Televisión Digital Terrestre pasó a emitirse en abierto. Desde sus inicios y durante todos los años de su emisión (casi 12), el canal tuvo siempre pérdidas económicas. Sólo en los tres últimos años, según los datos ofrecidos por la empresa gestora del canal, estas pérdidas se cuantifican en más de 40 millones de euros. Hasta 200 personas, según el comité de empresa, podrían perder su puesto de trabajo.

El cierre del canal, traerá consigo la apertura de un nuevo espacio televisivo: Gran Hermano 24 horas. Sí, como lo ven, se pasará de ver 24 horas de emisión informativa ininterrumpida, a ver 24 horas, también ininterrumpidas, de una telerrealidad que bien parece no cansar a la audiencia española después de 12 ediciones.

Los espectadores sólo pueden consumir aquello que la televisión les ofrece, pero, recordando una de las últimas frases de Benjamín López en CNN+, las empresas sólo trabajan en busca de la rentabilidad. La audiencia debe dejar de mirar para otro lado, el problema no sólo es empresarial.